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Humedales de Playa Dormida: entre la presión urbana y la urgencia de su protección

Publicado el 21/06/2026 08:44 AM por Dirección de Comunicaciones

Un estudio por investigadores de la Universidad del Magdalena revela el valor ecológico y social de estos ecosistemas costeros, así como los riesgos que enfrentan por el crecimiento urbanístico y la falta de delimitación oficial.

Ante la crisis ambiental que viven los humedales costeros del sector de playa Dormida, en Santa Marta, investigadores de la Universidad del Magdalena lideran el estudio ‘Evaluación ecológica y socioeconómica de un humedal costero del sector de Playa Dormida con fines de su delimitación’, con el propósito de aportar evidencia científica clave para su delimitación y protección, en un contexto donde estos ecosistemas siguen siendo subestimados.

El proyecto es liderado por el doctor César Tamaris Turizo, biólogo egresado de la Alma Mater, magister en Acuicultura y Ecología Tropical, doctor en Biología y profesor titular de la Facultad de Ciencias Básicas. Asegura que “el propósito del proyecto fue realizar una evaluación ecológica y socioeconómica de dos humedales costeros del sector sur del distrito de Santa Marta”. Al tiempo, destaca que estos espacios, aunque pequeños, cumplen funciones ecológicas fundamentales para el sostenimiento de la diversidad.

De acuerdo con estudios científicos, los humedales son considerados uno de los ecosistemas más productivos del planeta. En el caso de playa Dormida, su importancia radica en su capacidad para albergar biodiversidad y regular procesos ecológicos esenciales dentro de los que se destacan la capacidad de retener dióxido de carbono y albergar hábitat para diferentes grupos de organismos.

“Son reservorios de biodiversidad, mantienen fauna y flora muy importante que cumple servicios ecológicos claves para la regulación de los ecosistemas”, señala el investigador, quien además precisa que uno de los elementos más relevantes es la presencia de manglares, ecosistemas estratégicos conocidos como sumideros de “carbono azul”. “Tienen alta capacidad de capturar CO2 y almacenarlo en biomasa y sedimentos, lo que contribuye a mitigar el cambio climático”, añade.

Además, estos humedales funcionan como barreras naturales contra la erosión costera y como refugio para especies migratorias, especialmente aves que recorren el continente.

Urbanización, contaminación y erosión: amenazas en Playa Dormida

Playa Dormida está ubicada en el sector de Bello Horizonte, al sur de Santa Marta, Magdalena. Se encuentra justo después del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar (a solo 2 kilómetros). A pesar de su valor, los humedales enfrentan múltiples presiones. Entre las principales amenazas identificadas se encuentra la expansión urbanística y turística.

“El principal tensor es la ampliación urbanística. Hay intentos de construir sobre estos ecosistemas, incluso de hacerlos desaparecer”, advierte el profesor Tamaris.

A esto se suma la contaminación por vertimientos domésticos, la disposición inadecuada de residuos sólidos y la extracción de recursos naturales por parte de comunidades locales. Los análisis realizados evidenciaron condiciones preocupantes: “Los cuerpos de agua mostraron mala calidad, con altos niveles de nitratos, lo que indica contaminación por vertimientos cercanos”, señala el investigador.

También la erosión costera, intensificada por la pérdida de cobertura vegetal, agrava la vulnerabilidad del ecosistema. Es por eso por lo que el proyecto,impulsado desde la Vicerrectoría de Investigación por el Grupo de Investigación Biodiversidad y Ecología Aplicada (GIBEA), con apoyo de la Fundación Samarios Si Podemos y el Departamento Administrativo Distrital para la Sostenibilidad Ambiental (DADSA), se centra en un riguroso levantamiento de información ecológica, evaluando múltiples grupos biológicos: vegetación, aves, peces, anfibios, reptiles, macroinvertebrados y plancton.  

Entre los hallazgos más relevantes se encuentran especies migratorias y un colibrí endémico del Magdalena, lo que refuerza la importancia del área como refugio de biodiversidad. Además, se realizó un análisis socioeconómico que permitió conocer la percepción de las comunidades locales, así como sus propuestas para la gestión del humedal.

“Todos estos grupos funcionan como indicadores del estado del ecosistema. Nos permiten entender si está en buenas o malas condiciones”, explica Tamaris.

Dentro de los aportes del proyecto está la inclusión de la comunidad en el proceso de zonificación, donde los habitantes identificaron problemáticas y plantearon soluciones como el cerramiento de los humedales, la instalación de puntos ecológicos y una mayor presencia de las autoridades ambientales que realicen un monitoreo y acciones que permitan la mejora de las condiciones ambientales del ecosistema.

Sin embargo, también reconocen las dificultades para enfrentar los intereses económicos, porque la comunidad manifiesta que no puede competir contra grandes proyectos urbanísticos en el sector.

La delimitación es urgente

Actualmente, uno de los principales riesgos es la falta de reconocimiento legal de estos ecosistemas. Sin delimitación oficial, los humedales quedan en un limbo jurídico que facilita su transformación.

“La delimitación y zonificación son las herramientas que tiene la autoridad ambiental para protegerlos. El actual uso del suelo no otorga herramientas para su protección efectiva”, explica el investigador.

La investigación, apoyada desde el plan de gobierno 2024-2028 “UNIMAGDALENA Más Incluyente, más Innovadora y más Comprometida” del rector Pablo Vera Salazar, entregó insumos técnicos al Departamento Administrativo de Sostenibilidad Ambiental (DADSA), quienes ahora tienen la responsabilidad de avanzar en su protección e inclusión en los planes de ordenamiento territorial.

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https://www.unimagdalena.edu.co/presentacionPublicacion/VerNoticia/472887

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